Ninguna de estas palabras tiene rostro


Esto sólo es un juego:
Imagine.
Revierta.
Cree.
Crea en lo que acaba de crear.
Cree de nuevo, sobre lo ya creado.
Piérdase.
No aparezca.
Confúndase.
Llore.
Sienta miedo.

Enamórese.
Sea feliz.
Escriba cartas.
Escuche la melodía.
Palpite.
Llueva sobre el desierto.
Desvanezca lo que creó en los primeros pasos.
Sienta miedo por no encontrarse en sí mismo.
Sienta miedo por entregarse a sus pálpitos.

Miedo.
Miedo.

Deje su alma atrás.
Abandone.
Aléjese.
Sea intermitente.
Ya no hay miedo.
Tampoco alguien.
Alguien con quien ser y no estar.
¿Dónde quedó lo que lloró?

Hay chocolate en la mesa.
Bébalo.
Justifique su cobardía en las señales del fondo.
Nunca se vuelve igual de beber un chocolate o de un amor a medias.
Nunca se restablece lo que creó como autoprotección en los primeros pasos.
Se es siempre.
Se está a veces.
¿Qué prefiere usted?
Tranquilidad.

Laméntese.
Revierta.
Vuelva.
Camine.
Pierda.
Pregúntese.
Repita.
Repita mil veces las mismas preguntas.
No hay respuesta.

Es usted.
Es del verbo estar, no del verbo ser.
Estuvo.
Está. 
Estará.
Fue.
No es. 
¿Estará?
¿Encontrará la respuesta?
¿Será?

Pero...
Recuerde:
Ya no hay retorno.
No hay posibilidad de escapar.
No hay olvido que alimente la búsqueda de lo que era y ya no es.
Y lo peor,
Había creído que
Esto sólo era un juego.




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