Veinticinco.
Llevas toda la vida soñando y de pronto, el mundo se te cae sin previo aviso. Comprendí que mi vida era por y para la Historia. Retomé mis sueños y entré a la universidad gracias al apoyo de mi mamá. Lo que no sabía era el tormento de emociones que vendrían encima y que estaban en mi incluso desde antes de lo que creía. Después del 14 de marzo del 2020 todo cambio, todos cambiamos. Yo no esperaba volver a encontrarme con una versión de mi destruida por si misma. Y allí estuvo, en abril me tuvo haciéndole daño a mi cuerpo, en mayo desesperada llorando y en junio con una de las personas que más quiero fuera de mi futuro y de mis planes. Me hundí y me perdí totalmente. La mujer que habitó mi cuerpo estuvo muerta en vida. Asumiendo duelos callada porque todos sufríamos. Asumiendo tristezas sola porque había gente pasando sufrimientos que para el mundo son reales, los míos no. Sentirse insuficiente para todo y todos, caminar como quien va sin querer encontrar sentido ...