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Tarde de sol rosado

Hace un par de años, tomé la decisión definitiva de pintar las paredes de mi habitación de un color llamado "amarillo avellana". Me encantaba la idea que, así, las mariposas amarillas de Macondo irían a morir tranquilamente en el lugar del mundo que fue asignado para mi. Sin embargo, las mariposas aún no permanecen.   Van, vienen, revolotean, hacen ruido con sus alas, zumban en mi corazón, se roban mis neuronas y las tatúan en el aire. ¡Se las roban! ¡Las tatúan! ¡Me hacen imposible el poder retornarlas a mí!. Pero vale la pena porque las mariposas no llegan a morir aquí como era mi idea inicial. ¡Qué estúpida fui al creer que la muerte adornaría mejor mi vida que el susurro de la existencia! Las mariposas han llegado, pero no es cuestión de todos los días. Sólo llegan en las tardes de sol rosado. Las tardes de sol rosado ocurren normalmente a final de año, cuando estoy la mayor cantidad del tiempo en casa mientras mi alma viaja por diversos lugares. Digo que son de sol...

Sin título, ni fecha de caducidad

Al final, es cuando se puede percibir la profundidad de los hechos. Como ponerle el título a un libro, sólo es aconsejable, después de haber desarrollado su trama. No se acaba, no puedo permitir que acabe, sabiendo que nadie más podrá recordarlo. ¿Cómo podré evitar escuchar mi canción favorita, que es usted, al final de cada día? ¿De qué manera es posible hacer que el tiempo se devuelva y no me olvide? ¿No es, acaso, inevitable encontrar su fantasma en mi diafragma, allí incrustado en mis tejidos, latiente, eteréo, gris, sugerente? ¡INEVITABLE! No puede tener fin, el fin es la muerte, mueren las personas, duermen los recuerdos, desaparecen los sueños, se elevan los dientes de león, sus pasos permanecen, aunque el camino sea diferente. ¡INEFABLE! No dude, usted, de mis razones para no dejarle ir, al infinito sin mí.

Es Muss Sein

¿Cómo empezar a liberar el alma de mejor manera que escribiendo una pregunta que no tendrá respuesta? Tomé, hace algunos meses, una curva en mi camino que me terminó conduciendo al de una persona increíblemente hermosa. Entonces, comprendí que es imposible intentar separar la felicidad de la tristeza, es imposible creer que existen caminos porque sí. Le encontré en poesía, en las calles de mi ciudad, en mis vistas favoritas, en la música que amo, vistiendo de verde y alumbrando con sus ojos café. Inspiró, construyó, caminó, respiró, besó, trascendió y, finalmente, desapareció. Pero ya no es el dolor que sentí con su partida, lo que me lleva hoy a dedicarle más palabras de las que pueda alguien imaginarse. No. No duele saber que se fue, que no volverá, que debo olvidarle por completo. Nunca más estará su mirada clavada en la mía mientras acerca sus labios a los míos. Su camino ya no encontró más bosque que pudiera darle vida junto al mío y, con su partida, logró que mile...